Fundamentación
Las Artes Marciales Karate-Do.
Milenario arte marcial proviene de la isla de Okinawa, Japón cuna de muchos estilos actuales de Karate – Do.
Así desde la peregrinación del Monje Tamo –Daruma en el año 525 A.C. se creó el primer Templo Marcial, conocido como Templo Shaolin; en el cual había toda una filosofía de vida y pasando de prueba en prueba se preparaban para una maestría superior.
Está comprobado por papiros encontrados antes que se destruyera el Templo Shaolin , que los jóvenes estudiantes tenían clases de anatomía, historia genealógica de sus antepasados, dialectos e idiomas, medicina naturista y conocedores de la astrología; además contaban con su propio sistema métrico:
Pero como todo evoluciona y han pasado aproximadamente 2.522 años; el Karate – Do también a evolucionado en muchas áreas. Así posee una gran cantidad de cultores en todo el mundo, atraídos por el desequilibrio emocional propio de esta época y su urgencia de paliativos eficaces; con su gran carga de contenido filosófico. El Karate–Do es una conjunción de varios ideales, perfeccionamiento físico, defensa personal, superación mental y elevación espiritual, sin que ello suponga en modo alguno la invasión del terreno religioso, privativo de cada persona.
En el aspecto técnico se trata de un efectivo y contundente sistema de defensa personal. El cual a través de la práctica metódica logra un aprovechamiento integral de la energía potencial.
La estimulación de los reflejos y el desarrollo de la intuición; al mismo tiempo va dotando al practicante de una inquebrantable voluntad y fé en sus propias potencialidades, en un marco de humildad, respeto y tolerancia.
Arte Marcial Filosófico.
Todo Arte Marcial en su esencia busca el verdadero conocimiento interior del hombre. El Karate-Do Shorinkan no está exento de ello, más aún, insiste constantemente a través, de su cuerpo con sus diferentes habilidades y destrezas físicas en obtener un carácter capacitado, para superar cualquier obstáculo tangible o intangible.
Hay que dejar en claro la inmensa diferencia que existe, entre un practicante de Arte Marcial y un simple peleador callejero. Este último busca satisfacer muchas veces su ego, obtener autoridad y respeto a través, de su poder físico, incrementar su vanidad personal, etc. En palabras más simples este individuo es “CONTROLADO POR SUS EMOCIONES”. A pesar de que puede tener excelentes habilidades motoras, separa su cuerpo de su mente y espíritu. El practicante de Karate-Do que ha entrenado durante años, y ha madurado adecuadamente las prácticas Marciales, superando diferentes obstáculos, consigue en esencia el “CONTROL DE SUS EMOCIONES”, posibilitándole de una mayor confianza en sí mismo y en sus actividades cotidianas.
El Karate- Do por ser un ARTE MARCIAL, posee dos características que sirven como base para explicar en forma muy simple el verdadero significado de la práctica del mismo.
ARTE: Todo Arte no puede ser medible ni cuantible; todo Arte permite el conocimiento de si mismo. El Karate- Do por ser un Arte no puede tener una explicación muy explícita en papel ni en teoría, sino que debe ser experimentado y vivenciado en su totalidad.
MARCIAL: Esta característica, es la que permite diferenciarla de otras Artes (pintura, música, escultura,.etc.), por la disciplina rigurosa que se implanta en el logro por perfeccionarse día a día.
Finalmente se debe enunciar que el Karate- Do formativo posibilita al individuo a su conocimiento pleno, a través de una rigurosa disciplina PSICO-FISICA.